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Los parásitos en nuestras mascotas

Los parásitos los podemos dividir, según su localización en el animal, en parásitos internos y parásitos externos.

PARÁSITOS INTERNOS

Los parásitos internos son los que, como su nombre indica, se encuentran en el interior del organismo de nuestro animal. Estos podrían ser clasificados a su vez en:

Gusanos redondos (Lombrices)

Son los gusanos más frecuentes. Su localización más habitual es a nivel intestinal: produciendo muchos problemas como diarreas, vómitos, adelgazamiento del animal, abdomen hinchado, falta de brillo del pelaje e incluso anemias por la ingestión de sangre por parte del parásito (se trata de los gusanos que recuerdan “espaguetis”).El animal los adquiere por la ingestión de huevos de estos parásitos que se localizan en las heces de otros animales infectados. Por ejemplo: hierba contaminada, o a través de la madre ya bien sea en la gestación o en la lactancia.Por todo esto es muy importante desparasitar habitualmente a los animales y sobretodo a las hembras preñadas en el último tercio de gestación y a los 10 días de lactancia. De esta forma desparasitamos a los pequeños y evitamos las muertes neonatales por esta causa.A los cachorros debemos comenzar a desparasitar al cumplir el primer mes de vida.Pero también hay otro tipo de lombrices que no se encuentran en el intestino, como la FILARIA. Se trata de una lombriz que en sus fases larvarias es inoculada ennuestro animal a través de la picadura de un mosquito. Esta larva crece y cuando es adulta se aloja en el corazón produciendo problemas muy serios como insuficiencia cardiaca y dificultad respiratoria, pudiendo llegar a ocasionar la muerte.Es una enfermedad frecuente en zonas de climas templados.

En la comunidad Valenciana tenemos una incidencia media de esta enfermedad, pero en otras comunidades como Aragón, la incidencia es muy alta.

Existe en el mercado productos específicos que destruyen a las pequeñas larvas que inocula el mosquito. Estos productos deben ser administrados mensualmente durante la época de más riesgo: de Marzo a Octubre. Antes de comenzar un tratamiento de este tipo es muy importante cerciorarse de que el animal no tiene ya la enfermedad, ya que si es así, al iniciar el tratamiento le provocaríamos serios problemas pudiendo llegar a fallecer el animal por la muerte masiva de parásitos y la formación de “tapones” en el sistema circulatorio.

Gusanos planos (Tenias)

Son gusanos planos, parecidos a una cinta. Producen los mismos síntomas que las lombrices y la mayoría se transmiten de la misma forma, aunque hay algunas especies que se transmiten a través de las pulgas: es el caso de Dipilidium caninum. Los huevos de esta tenia se encuentran dentro de una “bolsita” de tamaño y forma similar a un grano de arroz. Esto es lo que se conoce como proglotis. Estas estructuras tienen capacidad de movimiento y son expulsadas con las heces o salen de forma activa por el ano. En este último caso se quedan adheridas por toda la zona perineal y se van cayendo al suelo. Todo este proceso se observa con claridad en los gatos parasitados.

En este caso el tratamiento consiste en dar un antiparasitario interno pero también otro que elimine las pulgas del animal (en muchas ocasiones no las vemos pero si nuestro animal tiene este tipo de parásito es seguro que tiene pulgas.).

Protozoos

Son organismos diminutos que tienen diferentes localizaciones: algunos afectan también al intestino, produciendo síntomas similares a la parasitación por lombrices o tenias, como por ejemplo: giardias, coccidios, toxoplasma. Pero también pueden localizarse en células sanguíneas, como en el caso de la Leishmania, Ehrlichia y Babesia(las dos últimas transmitidas por garrapatas)

Todos estos parásitos producen enfermedades graves al animal que pueden llevarlo a la muerte.

Los tratamientos antiparasitarios en estos casos son especiales y se tienen que adecuar a cada paciente.

En el caso de Leismania se recomienda realizar análisis de control cada año, hacia Febrero, para detectar prematuramente la enfermedad

PARÁSITOS EXTERNOS

Los más conocidos son las pulgas y garrapatas, pero existen muchos más como los ácaros y los piojos.

Pulgas

Son bien conocidas por todos. Se trata de unos insectos muy pequeños de color rojizo o negruzco que tienen la capacidad de saltar y desplazarse muy deprisa, por lo que en muchas ocasiones se hace difícil verlas. Las pulgas pasan por varias etapas hasta convertirse en

pulgas adultas: la hembra pone huevos de los que salen larvas. Estas larvas crecen y se transforman en pupas y de aquí tras una metamorfosis nace la pulga adulta. En realidad las pulgas adultas sólo representan una mínima parte del problema real, porque la cantidad de huevos, larvas y pupas presentes en el ambiente es muchísimo más elevada que la de ejemplares adultos.

Las pulgas, además del evidente malestar que provocan a nuestras mascotas o incluso a nosotros mismos, son portadoras de una especie de tenia: Dipylidium caninum.
Se dan casos de reacciones alérgicas en algunas mascotas produciendo un fuerte picor sobretodo encima de la cola que puede llevar a automutilaciones.

Ya hemos dicho que en muchas ocasiones no las llegamos a ver pero la sintomatología del animal y la visualización de las heces de éstas en la raíz del pelo las hace evidentes.

Los productos para la prevención y tratamiento de las pulgas deben eliminar tanto los individuos adultos como las formas larvarias, huevos y pupas del ambiente, de lo contrario la reinfestación es muy frecuente. Estos productos se administran mensualmente durante toda la época calurosa. Los hay en forma de collar, sprays y pipetas que se administran en la nuca del animal. Hay que advertir que si buscamos un producto que verdaderamente funcione, deberemos buscarlo en tiendas especializadas ya que los existentes en las grandes superficies comerciales son de dudosa eficacia.

Garrapatas

Todos conocemos bien a estos seres tan desagradables. Se trata de un tipo de arácnido que parasita a nuestro animal y que también es transmisor de algunas enfermedades muy graves como la Erhlichiosis y Babesiosis.

Hay muchas especies distintas pero todas tienen el
mismo ciclo de vida: la hembra necesita ingerir grandes
cantidades de sangre para realizar la puesta (las hembras adultas son esas grandes garrapatas que a veces vemos ente el pelo de nuestra mascota). Cuando ésta se sacia baja al suelo y realiza la puesta entre las hierbas. De allí nacen diminutas garrapatas que esperan entre la vegetación a que pase un animal para “subirse”, anclarse en la piel y empezar a alimentarse. Cuando ya se ha alimentado suficiente,

se deja caer al suelo donde hace la muda del caparazón y se repite la operación de nuevo. Presentan hasta 3 mudas.

Las garrapatas se anclan fuertemente a la piel del animal por medio de un “punzón aserrado”. Cuando están vivas no debemos arrancarlas ya que probablemente lo que conseguiríamos es arrancarles el cuerpo pero dejando la cabeza con este pincho clavado en la piel. En muchas ocasiones esta acción provoca microabcesos, granulomas,… Es mejor matarla con un insecticida específico o empaparla en alcohol y al cabo de un rato se desenganchan con facilidad.

La prevención y tratamiento en estos casos es la misma que para las pulgas. En casos de fuerte parasitación pueden darse anemias.

Ácaros

Hay muchos tipos, la mayoría son microscópicos y producen las sarnas y la otitis parasitaria.

Las sarnas se clasifican según el tipo de ácaro: sarna demodécica, sarna sarcóptica, sarna notoédrica. Suelen dar síntomas como prurito, alopecias, eritemas, descamación,…

En cuanto a la otitis parasitaria es muy frecuente en los gatos y en los conejos. Se caracteriza por producir mucho picor en las orejas y por una cera de color negruzco que se desprende a trocitos.

Algunos de estos ácaros son transmisibles a las personas, por lo que es importante su diagnóstico y tratamiento.