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Inmunodeficiencia felina (VIF)

Se trata de un virus que actúa de forma similar al SIDA humano: se replica en las células de defensa del gato (leucocitos), destruyéndolas y haciendo que el animal esté muy debilitado frente a otras enfermedades, que suelen ser las que al final le ocasionan la muerte.

VIAS DE CONTAGIO

Las formas de contagio son:

• mordedura de un animal infectado a otro sano (y en algunos casos de transfusiones sanguíneas). Los machos no castrados a los que se les permite salir libremente de casa, especialmente aquellos más agresivos, son los que resultan infectados con más frecuencia, mientras que los gatos que permanecen siempre dentro de casa son menos proclives a contraer la infección.

El contacto no agresivo, casual, entre gatos que conviven en un mismo entorno, aunque compartan bebederos, comederos, juguetes y otros enseres personales, no parece ser una vía de contagio de VIF

• gestación cuando la madre es portadora del VIF, o bien al atravesar el canal del parto

• lactancia: cuando los gatitos recién nacidos comienzan a mamar leche infectada.

El contacto sexual tampoco parece ser una forma de transmisión del VIF.

SINTOMAS

En análisis sanguíneos se observa:
• una disminución de las células de defensa de la sangre (leucocitos): leucopenias

• disminución glóbulos rojos: anemias

Algunos gatos VIF positivos manifiestan enfermedades recurrentes seguidas de episodios de aparente salud. Incluso la leucopenia y la anemia aparecen y desaparecen de forma cíclica: con episodios de bajos recuentos seguidos de una recuperación de los niveles normales. Sin embargo, la tendencia general parece ser progresiva, de modo que los descensos en la fórmula leucocitaria son más bajos en cada nuevo episodio o brote de la enfermedad.

DIAGNÓSTICO

Se basa en los síntomas que presenta el animal, en el historial y en análisis sanguíneos para detectar anticuerpos frente al VIF.

La presencia de anticuerpos del VIF, es decir, un resultado positivo, demuestra que el gato ha sido infectado de VIF -probablemente durante toda su vida- y que por tanto es portador y puede transmitir el virus a otros gatos.

Los gatitos pueden dar un resultado positivo a los 4 meses de edad, sin haber sido realmente infectados de VIF, a causa de la transferencia pasiva de anticuerpos del VIF de su madre. Sólo un porcentaje muy pequeño de estos gatitos están o estarán infectados. Por esta razón, los gatitos que muestran un resultado positivo en el test deberían ser nuevamente testados a los seis/ocho meses para determinar su verdadero estado de salud.

Un resultado negativo en el test indica que no han sido detectados anticuerpos de VIF. En muchos casos, un resultado negativo significa que el gato no está infectado, sin embargo, necesitamos que transcurran unas 8-12 semanas (o incluso más) después de la infección para que existan niveles detectables de anticuerpos. Si se ha realizado el test durante este intervalo de tiempo, podríamos haber obtenido resultados erróneos. Por consiguiente, los gatos VIF negativos con una posible exposición (conocida o desconocida) al VIF deberían ser testados de nuevo unas 8-12 semanas después de su probable riesgo de contagio, para dar tiempo al desarrollo de una cantidad de anticuerpos mesurable por el test.

En algunos casos, aunque muy poco frecuentes, algunos gatos en los últimos estadios del VIF pueden dar resultados negativos en el test, porque su sistema inmunológico está tan alterado que ya es incapaz de producir ningún tipo de anticuerpos.

CUIDADOS DE UN GATO INFECTADO DE VIF

Lo más importante es proteger al gato y evitar su exposición a cualquier posible agente infeccioso que pudiera causarle una grave enfermedad o incluso la muerte, ya que se trata de un animal cuyo sistema inmunológico padece una disfunción grave. No dejar salir al gato de casa es la única forma de evitar que la enfermedad se contagie a otros animales (que podrían ser mordidos) y que cualquier bacteria, virus, germen o elemento patógeno comprometa la vida de su gato.

El uso de medicamentos antimicrobianos para controlar las infecciones de tipo fúngico o bacteriano, puede tener un éxito moderado y habrá de continuarse durante largos períodos de tiempo, pues de lo contrario se producirán nuevas infecciones y/o reinfecciones.

Con frecuencia serán necesarios cuidados de mantenimiento, como el suministro de fluidos intravenosos (hidratación), transfusiones sanguíneas y suplementos dietéticos de elevado contenido calórico.

Estas medidas sólo sirven para mantener una buena calidad de vida en el animal, pero no van a actuar contra el virus de la inmunodeficiencia.

CONVIVENCIA DE UN ANIMAL ENFERMO CON OTROS GATOS SANOS

La transmisión directa, gato-a-gato, del VIF en criaderos y/o casas donde conviven varios gatos, es bastante improbable si los gatos no se pelan. Aunque, en teoría, cualquier gato que padezca una enfermedad infectocontagiosa debería aislarse del resto de la colonia felina.

ESPERANZA DE VIDA DE UN GATO ENFERMO

Es imposible predecirlo con seguridad. En condiciones ideales, si aislamos al gato VIF+ de otros gatos, muchos gatos infectados conservan una aparente buena salud durante meses o incluso años después de la infección inicial. Si tu gato ya ha padecido una o más enfermedades graves a causa de la infección de VIF, o si persiste la fiebre y la pérdida de peso es alarmante, la esperanza de vida se reduce considerablemente.

MEDIDAS A TENER EN CUENTA AL ADQUIRIR OTRO GATO EN UN HOGAR EN EL QUE HUBO UN GATO FIV+

Fuera del gato portador, el virus del VIF es altamente inestable y no sobrevive más de unas horas en condiciones ambientales normales. Por otra parte, la enfermedad se transmite únicamente mediante mordiscos, de modo que no es necesaria ninguna cuarentena para prevenir la infección de VIF si se ha decidido traer otro gato a casa. En cualquier caso, como medida preventiva convendría:

  • Desinfectar o reemplazar los bebederos y comederos, las camas, aseo (bandeja de arena) y juguetes del gato que haya fallecido de VIF.
  • Utilizar una solución de lejía con agua (4:1) como desinfectante general. Desinfectar las alfombras y moquetas.
  • Vacunar al nuevo gato o gatito contra las enfermedades infecciosas más comunes (Panleucopenia, Rinotraqueítis, Calicivirus, Leucemia…) antes de llevarlo a su nueva casa.

PREVENCIÓN

No existe ninguna vacuna contra el VIF.

Los propietarios pueden proteger a sus gatos sólo evitando el contacto de éstos con otros animales infectados. Las mascotas que viven dentro de casa y que nunca salen libremente al exterior, al evitar el contacto con las colonias de gatos asilvestrados, están generalmente a salvo de contraer el VIF. Se recomienda un periodo de cuarentena de unas 8-12 semanas en aquellos casos en que el gato tenga un historial de probable exposición al virus, como en los gatos callejeros o abandonados.

¿Puedo infectarme de Inmunodeficiencia Felina por un gato VIF+?

¡NO! Aunque el VIF es estructuralmente similar al VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana, o SIDA) y causa en los gatos una enfermedad semejante al SIDA en humanos, es un agente específico y afecta únicamente a los felinos. Según muchos estudios, veterinarios, propietarios, criadores e investigadores expuestos a un contacto directo con el virus del VIF y con gatos infectados, no han mostrado absolutamente ninguna evidencia de la enfermedad.