Avda. Alcora 126, bajos - 12006 Castellón de la Plana Tel: 964 06 19 96 / 680 86 96 54 clinica@alfaveterinaria.com

Leishmaniosis canina III: Mi perro tiene Leishmaniosis… ¿y ahora qué?

Si a su perro le han diagnosticado la enfermedad, no hay que desesperarse, ni mucho menos. Los tratamientos actuales consiguen que en la mayoría de casos los perros con leishmaniosis no sean más que enfermos crónicos, que, aunque suene mal, es algo bueno. Un enfermo crónico es un animal (o persona) que tiene una enfermedad para toda la vida pero que en muchos casos la tiene perfectamente controlada y no afecta o afecta muy poco a su calidad de vida.

¿Mi perro se va a morir?

No tiene por qué. Como hemos comentado en los artículos anteriores, la leishmaniosis es una enfermedad inmunitaria provocada por un parásito. La supervivencia y la calidad de vida de nuestra mascota va a depender de tres factores:

a) La rapidez del diagnóstico: cuanto antes se detecte la enfermedad, más probabilidades de éxito existen (diagnóstico precoz)[frame_right]negacion[/frame_right]

b) La respuesta inmunitaria que haga el animal a la presencia del parásito: si su sistema inmunitario responde de forma muy exagerada, puede dañar órganos vitales como el riñón y complicar mucho las cosas.

c) La respuesta al tratamiento y el seguimiento: los actuales medicamentos consiguen altas tasas de efectividad, pero de nada sirve si después no se hacen los controles que les indicará su veterinario: recuerde que es una enfermedad crónica.

Muy bien, no se muere, pero ¿qué vida le espera?

En la mayoría de casos, sobretodo si el riñón no está afectado, el perro hace vida completamente normal. Seguro que se habrán cruzado por la calle con más de un perro con leishmaniosis y nunca lo habrían dicho: porque está controlado. Pero no hay que bajar la guardia, porque el parásito está en el organismo, esperando cualquier situación de debilidad del animal para volver a las andadas. Por ello la importancia de los controles periódicos.

rinon distinto rinonleishmania

¿Cómo se trata?

Actualmente, simplificando, disponemos de dos familias de fármacos contra la leishmaniosis: los que eliminan buena parte de los parásitos (no todos) y, por otro lado, los que mantienen a ralla a los parásitos que han sobrevivido.

De la primera familia –los “eliminadores”- son los siguientes:

a) Glucantime: inyecciones subcutáneas dos veces al día durante 30 ó 45 días. No hace falta que traigan al perro a la clínica cada vez: les enseñaremos cómo hacerlo cómodamente en casa; es muy sencillo.

b) Milteforan: jarabe que se da una vez al día durante 28 días. Más cómodo pero quizás no tan eficaz y más costoso que el anterior. Tiene la ventaja que se puede usar sin riesgo en los animales con alteración renal.

glucantime leish6

De la segunda familia –los “de mantenimiento”- son los siguientes:

a) Alopurinol: pastillas que se dan dos veces al día durante un año. Consiguen mantener “dormido” al parásito.

b) Leisguard: el mismo jarabe que se usa para prevenir la leishmaniosis también es útil para ayudar al sistema inmune a controlar a los microorganismos.

leish7

Obviamente el veterinario también prescribirá los medicamentos necesarios para tratar las alteraciones secundarias provocadas por la propia enfermedad (antiinflamatorios, antibióticos si hay infección de piel, colirios si hay uveítis, vitamina B si hay anemia, etc.)

¿Por qué hay que hacer controles? ¿En qué consisten?

Porque los tratamientos consiguen bajar el número de parásitos en sangre y “adormecer” a los pocos que queden. Así el sistema inmune cree que ya no están y deja de hacer daño al propio organismo, pero no consiguen eliminar completamente los parásitos del cuerpo.

El sistema inmune es muy dinámico, eso significa que hoy podemos estar con las defensas “buenas” al máximo, mientras que mañana podemos sufrir una bajada brusca de éstas, que provocaría un “despertar” de los parásitos y la consiguiente reactivación de la enfermedad.[frame_right]analisisperro[/frame_right]

Para evaluar la eficacia real de la primera tanda de inyecciones o jarabe y estar seguros que, una vez controlada la enfermedad, ésta no se está reactivando sin que nos percatemos, son muy importantes las analíticas sanguíneas y de orina, que se realizan, como mínimo, antes y después del primer ciclo de tratamiento, a los 3 meses y, después, cada 6 meses durante toda la vida del animal.

En cada analítica se evalúa el grado de activación los anticuerpos del animal frente a la Leishmania –recordemos que la enfermedad viene de una hiperactivación de éstos-, junto a un hemograma (descartar anemia) y a un chequeo de los principales órganos vitales.

En caso de que detectáramos algún cambio sospechoso de reactivación de la enfermedad podremos actuar rápidamente y reconducir la situación con mayores garantías que si no hiciéramos controles “porque lo vemos bien”.

Consideraciones finales

Estos tres artículos tienen como objetivo informar y concienciar de la importancia de la leishmaniosis, pero a su vez, desmentir buena parte de mitos y leyendas urbanas fruto de la ignorancia y los malentendidos bienintencionados.

No se trata de una guía ni de un manual de instrucciones. Cada caso es diferente y su veterinario personalizará el pronóstico y el tratamiento a seguir basándose en todos los parámetros clínicos y económicos disponibles.

No duden en buscar ayuda e información, pero siempre de fuentes fiables, como los veterinarios, universidades y asociaciones de investigación y desarrollo en la materia. Evite los foros de “entendidos en la materia” y no se deje llevar por las opiniones de terceros: cada caso es un mundo. Y, como siempre, en Alfa Veterinaria estaremos encantados de solucionarle todas las dudas al respecto.

Links interesantes